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Vida
Los nombres de personas deberían poderse elegir a
voluntad, llamarse de una manera que trajese ventura, buscar un nombre que
correspondiese a la forma de mirar, a la fonna de amar, de escuchar, de
soñar...
Tuve una prima que se llamó Toñi, aunque debió
llamarse VIDA. Ella no era de nadie y nos perteneció a todos los que la
conocimos. Pobló, como ella sabía hacerlo, de afectos nuestra familia,
sus amigos, sus conocidos... nuestro mundo, su mundo. Escribiendo las
páginas de su corta vida de sinceridad y amor. Su tiempo entre nosotros
fue luz, alegría compartida, diálogo franco sin ataduras. Tenía una
energía alegre que la empujaba a la vida, a los descubrimientos,
ampliando cada vez más el radio de sus incursiones, tiraba siempre de
mí, incitándome a la aventura, al diálogo, a la vida. Yo era siempre en
los juegos infantiles la temerosa, la cobarde, ella la osada, la audaz, la
atrevida.
Supiste siempre de mis temores y desvelos hacia ti, te
advertíamos todos de tu desmesurada confianza hacia los demás. Tu
limpieza de corazón era enorme. "No seas tan confiada" te
repetíamos machaconamente; tú nos sonreías sin inmutarte, razonándonos
que una vida sin entrega no merece la pena vivirla. Los ilusos éramos
aquéllos que le advertíamos sabiendo, como siempre que ella tenía
razón. Tu mejor regalo fue vivir entre nosotros, conocerte, ser parte de
tu vida y tú de la nuestra; el mejor regalo nunca recibido.
No volverán los días en los que hacíamos de cada
canción un himno, distrayéndonos matando las horas, pasando las tardes
de verano, agotando la vida Desde aquí invento el mundo de nuevo, y viajo
en un suspiro, vuelvo a nuestra niñez, a nuestros juegos, salgo al
encuentro tuyo, y te veo como siempre acalorada compañera; noto que
sonríes y te llamo "¡ Toñi, espera!"y tú indisciplinada te
desvaneces y me pregunto en silencio por qué te has ido.
¡Cuándo te añoro! Mientras ordeno mis pensamientos
las lágrimas inundan mis ojos y el dolor de la desesperación se hace
cada vez más agudo, al saber que nunca más volveré a ver: esa ráfaga
de aire fresco, esa inquietud constante, esa audacia, esas ganas de vivir
sin complejos lleno de plenitud, de inocencia, de candidez.
Me gusta pensar que fuiste feliz, que el dolor nunca se
detuvo en tu vida, aunque a veces sí que lo hizo. Te quise con torpeza,
con reproches constantes por su generosidad desmedida, por su falta de
egoísmo. Algunas noches nos solprendia el alba contándonos secretos que
sólo la noche invitaba a hacerlo. Te quiero mucho, eres lo mejor que he
conocido, quizá nunca te lo llegué a decir. iQué error!
Cuando te convoco, no acudes, y no siento ya tu
presencia cercana, tu voz alegre y cantarina, me encuentro huérfana y
pérdida para siempre .Sigo pensando cada día en ti, reclamando con
vehemencia a Dios tu compañía; no responde. Te la has llevado y nos la
has quitado, lo has hecho de manera implacable, sín aviso.¿Por qué no
retenemos a nuestro lado a las personas que queremos? Ofii nos dejó una
mañana, su ruta había terminado y comenzó otro largo viaje que le
conducirá a un paisaje definitivo y eterno; su corazón quedó roto para
toda la eternidad y el mío también en el mismo momento que tuvo que
abandonarnos.
El tiempo pasa, los años que huyen desbocados dejando
su huella en nuestros cuerpos y corazones, seguro que mitigará el dolor
primero que se desvanecerá y que en ningún caso anticipará el olvido.
Cuando cada mañana salga el sol, el mundo cambiará el color y avivará
de nuevo todo y tú estarás en esos colores como parte de esa vida
infinita y presente que eres. No me importa, hermana mía, que el tiempo
diluya tu recuerdo, porque tú me acompañarás siempre en mi memoria y en
los gratos y bellos recuerdos que habitan serenos en mi corazón.
Remedios Ruiz
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