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Bujalance en la Red |
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| Bujalance | Boletín Local de información | Número 42,diciembre 2003 | ||||||||||||||||||||||||||||
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Medicina y Salud Las células madre y los embriones congelados El viernes 25 de julio el Gobierno de España anunció la reforma sobre la Ley 35/1988 sobre reproducción humana asistida. Esta reforma se ha aprobado tal cual en el Congreso de los diputados el pasado 19 de octubre. La reforma recoge las recomendaciones del informe emitido en marzo por el Comité Asesor de Ética para la Investigación Científica dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Investigación, Ética, células madre y reproducción asistida confluyen en un tema de enorme actualidad y repercusión social. La razón debe buscarse en la diversidad de posturas que sostienen los distintos sectores sociales, y en la trascendencia de la resolución de problemas como la infertilidad de las parejas o enfermedades crónicas de tipo cardiaco, neurológico o endocrino. ¿Qué son las células madre? ¿Cuáles son sus propiedades? ¿Por qué su investigación suscita tantas expectativas en el ámbito de la medicina? Una célula madre es aquella que cuando se divide da lugar a dos células hijas iguales a la propia célula madre y que además puede diferenciarse (o transformarse) en cualquier tipo de célula de un determinado tejido. Por estas características, las células madre se pueden "cultivar" indefinidamente en el laboratorio y se pueden "convertir" en masa suficiente de tejido para realizar un transplante. Esto permitiría obviar la necesidad de encontrar un órgano de un donante, lo que sigue siendo el factor limitante de la recuperación de muchos pacientes. Por su origen, las células madre pueden ser embrionarias, fetales y adultas. Las células madre embrionarias se obtienen del interior de un embrión de 5-7 días (que necesariamente muere tras la extracción), las fetales se obtienen de abortos de más de ocho semanas y las adultas de donantes vivos o con muerte cerebral. Los tejidos que se renuevan constantemente en nuestro cuerpo como la piel, la sangre o la mucosa intestinal poseen células madre capaces de generar un solo tipo de células y se llaman por eso unipotentes. Las células de las primeras fases del desarrollo embrionario son pluripotenciales porque de ellas proceden todas las líneas celulares que se encuentran en el ser humano adulto. La investigación con células madre humanas abre un futuro prometedor en el tratamiento de tejidos o células dañadas por lesiones o enfermedades tan graves como los infartos e insuficiencias cardiacas, las lesiones medulares, el Parkinson y el Alzheimer o la diabetes. Desde hace 20 años se viene investigando intensamente sobre células madre embrionarias y todavía se desconoce mucho sobre ellas. Más recientemente están apareciendo datos científicos sobre células madre fetales y adultas que revelan también una gran capacidad de diferenciación y plantean muchos menos problemas éticos. Los científicos que trabajan en este tema insisten en que no se trata de líneas de investigación excluyentes sino que de todos los tipos de células madre pueden esperarse importantes beneficios. Lo que parece indudable, por el momento, es la mayor potencialidad de las células madre que tienen un origen embrionario. También el viernes 25 de julio cumplió 25 años Louise Brown, la británica que pasó a la historia como el primer bebé probeta, el primer ser humano que fue concebido mediante la técnica de fertilización "in vitro". Louise nació de un solo óvulo fecundado en el laboratorio e implantado en el útero de su madre. Posteriormente en Estados Unidos los embriones obtenidos "in vitro" se congelaron en tanques con nitrógeno líquido y se utilizaron para implantarlos más tarde en el útero materno y conseguir nuevos embarazos. La fecundación "in vitro" es hoy en nuestro país una técnica socialmente aceptada para el tratamiento de la infertilidad de muchas parejas, y está regulada por la Ley de Reproducción Asistida de 1988. Esta Ley contempla la conservación de los embriones congelados durante cinco años para una posible implantación en el útero materno. Transcurridos estos cinco años los embriones no pueden implantarse, en prevención de posibles defectos por la congelación, algo que no parecen creer los científicos actualmente. La Ley de 1988 deja un vacío legal respecto al destino de estos embriones congelados pasado este periodo. Los científicos punteros en células madre de nuestro país, entre ellos Bernat Soria de la Universidad Miguel Hernández, hacía tiempo que venían solicitando la posibilidad de utilizar estos embriones, que no podían emplearse con fines reproductivos, para la obtención de células madre. La reforma de la Ley que entrará en vigor a finales de año permite la utilización de los embriones sobrantes de la fecundación que abarrotan los congeladores de las clínicas de fertilización para la investigación de células madre "sin ánimo de lucro y por grupos de investigación autorizados". Serán los padres quienes decidirán el destino de los embriones congelados: la investigación, la destrucción o la adopción por otras parejas con problemas de infertilidad. Los investigadores del campo de las células madre embrionarias se felicitan por la reforma que les permitirá acometer sus investigaciones en un futuro próximo y prometedor. Se estima que podrán crearse unas 1000 líneas celulares que serán gestionadas por un Centro de transplantes dependiente de Sanidad. La nueva Ley se propone también acabar con el problema de los embriones sobrantes y obligará a la fecundación de solo tres óvulos por ciclo de estimulación ovárica en la parejas infértiles. Esta medida según los expertos dificultará el acceso de las parejas a los tratamientos al encarecerlos y aumentar las molestias a la mujer. Sanidad ha anunciado que desarrollará un protocolo en el que se establezcan veinte excepciones en las que los equipos médicos podrán aumentar el número de óvulos a fecundar en casos especiales. La reforma permitirá también la conservación de los embriones congelados hasta que la mujer deje de ser fértil. Las clínicas de reproducción asistida opinan que la futura reforma supone "un paso adelante en la investigación y tres atrás en los tratamientos". A pesar de permitir a corto plazo la investigación con células madre, la Ley sigue cerrando las puertas a la clonación terapéutica consistente en la obtención de un embrión clónico del paciente para generar tejidos genéticamente idénticos que anularían la posibilidad de rechazo en los transplantes. Esta técnica no se ha realizado todavía por las dificultades que plantea la clonación humana tanto a nivel científico-técnico como ético. La investigación en este campo está permitida en algunos países como Reino Unido y Singapur, es tolerada con algunos condicionantes en otros como Bélgica, Estados Unidos o Francia, y está totalmente prohibida en Alemania o Noruega. El potencial biotecnológico y médico de las células madre es hoy por hoy innegable. La resolución de problemas de salud muy graves puede alcanzarse si no se frena la investigación en este campo. Para ello la sociedad y los investigadores deberían aunar voluntades para resolver con garantías las cuestiones científicas, éticas y jurídicas que pudiesen bloquear el avance de los tratamientos. Carmen Coronado Carvajal Doctora en Farmacia Profesora Titular de la E. U. de Enfermería y Podología de Ferrol
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