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     Bujalance                                                     Boletín Local de información                                    Número 33, febrero 2003

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                  Datos para la Historia

                           (El nombre de la calle)

 

 

 

 

               Calle de Luis Escribano

 

 

 

                   

         Calle "Mesones" o Luis Escribano                    D. Luis Escribano y Morales        

         

Es costumbre en los pueblos cambiar los nombres de las calles utilizados a lo largo de siglos, nombres con historia, populares y portadores del devenir de los mismos. En honor a hijos ilustres y preclaros los nombres de estas calles, frecuentemente, son sustituidos, como en este caso para perpetuar la memoria de don Luis Escribano Morales, dándose la circunstancia de que los bujalanceños seguimos conociendo esta calle con los dos nombres: el histórico de «Mesones», con el simbolismo y la solera que conlleva el uso de nombres populares y el oficial y no menos merecido de Luis Escribano.

En la calle "Mesones" había establecidos mesones, posadas y fondas, fue lugar de encuentro, aposento y posada para viajeros y trajinantes, de tratos, de intercambios, de campesinos que llegaban al pueblo a reponer alimentos, de encuentro para los residentes, lugar de charla y descanso, de tomar bebidas, sobre todo vino y aguardiente, las llamadas oficialmente por entonces "bebidas espirituosas" y comida; hasta una mancebía cercana atendía otras "necesidades"... descanso entre jornadas, para seguir el camino.

En los padrones del siglo XVII ya aparece esta calle con el nombre de Mesones, como expresión popular de los negocios que en ella florecieron y perduraron durante siglos. En esta céntrica vía se han ido sucediendo titulares que ejercían esta actividad. El mesonero Gabriel Félix en 1700, Alfonso Cabello «La Malagueña» que se autodenominaba Casa de comidas y pescados fritos y al natural durante la Segunda República, o el último, desaparecido a mediados del siglo pasado, La Posada de Millón, que estaba ubicada haciendo esquina con la calle Pedro Serrano y que ocupaba el solar que actualmente ocupa el Banco de Andalucía y edificios anexos de la calle Luis Escribano, junto al cual, en el pasado, salía una callejuela que llegaba a la calle Santa Ana, hoy desaparecida.

Hoy, aún se conserva el espléndido edificio que constituyen las actuales casas número tres y cinco de esta calle, arquetipo de este tipo de mesones.

El nombre de Luis Escribano se le asignó en 1921, siendo alcalde don Juan María Lara Ceballos. Este acuerdo dice lo siguiente: "El Sr. Alcalde manifestó que uno de los hombres más preclaros que dio el siglo diez y nueve el pueblo de Bujalance, fue sin duda alguna el gran teólogo y notable jurisconsulto Don Luis Escribano y Morales; y como de estos hombres excepcionales debe conservar siempre un recuerdo el pueblo que les vio nacer, proponía a la Corporación que en una de las calles de esta población, se grabe su esclarecido nombre, como medio de honrar su memoria y de hacerla imperecedera. El Ayuntamiento que recuerda con orgullo los grandes méritos y relevantes condiciones de aquel bursabolitano ilustre, accediendo gustosísimo a los deseos de la presidencia, acuerda que el nombre de la calle Mesones de esta ciudad, sea sustituido con el de Luis Escribano; y que este acuerdo se comunique a la familia del sabio fallecido y se haga público, en la forma que la ley determina, a los efectos procedentes".

Posteriormente, su hijo, Ismael Escribano, se personó en Bujalance para agradecer al Ayuntamiento el acuerdo adoptado, de lo cual quedó constancia en el Pleno del día 22 de octubre de 1921, que dice: "El Alcalde manifestó que el día doce de los corrientes había visitado esta población Don Ismael Escribano con el exclusivo objeto de expresarle personalmente su

agradecimiento a la Corporación Municipal por el acuerdo adoptado en la sesión del veinte y uno de Mayo último perpetuando la memoria de su Sr. Padre Don Luis Escribano y Morales en una de las principales calles de esta Ciudad, a la cual se le ha dado su nombre, y que en la imposibilidad de permanecer el Don Ismael en este pueblo el tiempo que fuera su deseo, había rogado al Primer Teniente de Alcalde Don Ricardo de Latorre Villalba que en su nombre cumpliese para con la Corporación ese deber de gratitud. El Ayuntamiento quedó enterado y satisfechísimo de la corrección y cortesía de Don Ismael Escribano".

Sobre Luis Escribano y Morales se está pendiente de indagar su biografía, los datos que hasta ahora puedo aportar son los que busqué hace unos años, a petición de su bisnieto Rafael Cabrera, quien recientemente me ha proporcionado la única fotografía  de su antetepasado. De la información facilitada por la familia y la encontrada en el Archivo Histórico Municipal y en el Parroquial se desprende lo siguiente:

D. Luis Escribano y Morales, nació en Bujalance el día 23 de enero de 1823, fue bautizado en la iglesia parroquial de la Asunción el día 25 de ese mes por el cura Sebastián Jiménez Borrego, era hijo legitimo de Melchor Escribano, natural de Molinos de Duero, provincia de Soria y de Josefa Morales de esta ciudad, nieto paterno de Cosme Escribano y de María Chicote naturales de dichos Molinos de Duero y materno de José Morales, natural de Astorga y de María de Torres natural de esta ciudad, le pusieron por nombre Luis María, Ildefonso de la Santísima Trinidad, fue su madrina Teresa Jiménez Soto y testigos Antonio Flores, Felipe Benítez y Manuel Fernández. Estudió en el Seminario de San Pelagio hasta bien avanzada la carrera sacerdotal doctorándose en Teología, Derecho y Letras.

Casó con Casilda Tirado Herrero, natural de Pozoblanco, bastante más joven que él, a la que conoció tomando los baños en el Balneario de Fuencaliente (Ciudad Real). Tuvo seis hijos a los que fue dando nombre según el orden alfabético de las vocales, a saber: Áurea, Elena, Ismael, Orosia y Úrsula.

Prestigioso jurisconsulto, fue catedrático en varias universidades, poeta, etc. Parece ser que obtuvo la Cátedra de Derecho Civil en la Facultad de Oviedo de la que no llegó a tomar posesión al ser "fichado" por el marqués de Villaseca y de Viana para que se encargara de sus asuntos legales, trasladándose a Sevilla para este fin donde le sorprendió la muerte. Según noticias familiares, murió en Sevilla en el año 1878 con 55 años.

                                                       

                                                         Francisco Martínez Mejías

  

         

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